Lentillas rígidas

lentillas-diariasDerivadas de las primitivas lentillas de vidrio, su mayor inconveniente es que apenas dejan pasar el oxígeno. Para respirar, el ojo debe oxigenarse entre parpadeo y parpadeo mediante el movimiento de la lente. Su rigidez hace de ellas un elemento bastante incómodo, sobre todo al principio. De hecho, suelen requerir bastante tiempo para que el usuario se acostumbre a ellas.

Frente al resto de tipos de lentes de contacto, la gran ventaja de las rígidas reside en su longevidad, así como en su facilidad de cuidado y limpieza. Pueden llegar a durar entre 2 y 3 años. La vida media de las mismas también suele repercutir en su precio. Son las más caras, pero se suelen rentabilizar por su larga vida que, frente a las demás, ofrece una buena relación duración-precio.

Este tipo de lentes suelen ser la elección de aquellos con poca constancia a la hora de limpiar y cuidar las lentes. Aunque, como norma, no es ese el usuario tipo al que van dirigidas. Son, más bien, una solución para aquellos que tienen alergias o que sufren reacciones adversas frente a los materiales de que se componen el resto de tipo de lentes.

No son un tipo de lente indicada, en cualquier caso, para aquellos que empiecen a usar lentes, no es una buena primera lentilla. Como tampoco es recomendable para los que no las usen habitualmente o las alternen con gafas comunes.