Lentillas semirrígidas
Requieren un tiempo menor de adaptación. En gran medida, debido a su permeabilidad, que permite al ojo recibir la oxigenación necesaria. No son las lentes más cómodas, pero resultan bastante más soportables que las rígidas.
En lo que a cuidados y limpieza se refiere, necesitan una mayor atención que en el caso de las lentes rígidas. Sin requerir demasiados cuidados, suelen aguantar bastante tiempo, en una horquilla que va del año y medio a los dos años. Al igual que las anteriores, su precio suele ser bastante elevado, aunque suelen amortizarse debido a su extensa duración.
Este tipo de lentes son recomendables para aquellas personas con poca producción lacrimal. También se adaptan bien a aquellos con una predisposición a la aparición de conjuntivitis y otras complicaciones que pueden ser ocasionadas por las lentes blandas. Por otro lado, no deben usarlas aquellos que trabajen en lugares donde haya mucho o polvo o partículas que puedan adherirse a las lentillas.